Anochecer 3. Huida, haciendo nuevos planes.53
Llegaron al hotel que les recomendó el taxista, les dio una tarjeta y les dijo que por una propina, el duelo se podÃa olvidar del libro de registro, si les interesaba claro. José no dijo ni sà ni no pero le dio cuarenta euros, alegando que tampoco llevaba de diez, e indicándole que le interesarÃa que mañana los recogiera a las ocho.
- Empiezo a las siete y media y, a menos que conste la carrera tengo que fichar en el parque logÃstico, ya que trabajamos para él.
- Bueno pues madrugaremos un poco más, nos puede recoger a las siete.
- No hay problemas.
Salieron del taxi y vieron un letrero indicando que el Hotel (de una sola estrella) empezaba en el segundo piso, subieron andando pues el ascensor tenÃa un cartel de “no funciona”. La puerta estaba abierta y habÃa una mujer en un salón viendo la tele y un joven tras el mostrador. José le dio la tarjeta y un billete de cincuenta al recepcionista…
- Nos ha dicho un amigo – repuso mientras se lo daba – que tienen algunas habitaciones que no visitan las autoridades.
- No se – repuso el joven y mirando a la mujer del salón grito – MAAAMAAA les envÃa el tÃo Paco y quieren algo especial.
La mujer levanto su humanidad, pues estaba más que obesa, y dijo:
- ¿Como cuánto de especial?
- M’ha dao cincuenta uros maama – respondió el joven
- Les preguntaba a ellos.
- Su cuñado – respondió José – nos ha indicado que por una propina tienen habitaciones que no visitan las autoridades de ocupación… claro que el no dijo cuánto debÃa ser la propina pero si hace falta…
- No – le corto ella – está bien. Con eso vale. Además la habitación son treinta euros la noche. Es doble pero solo tiene una cama, asà que su amigo y usted deberán compartirla. Y se paga por adelantado y en efectivo.
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