Anochecer. ¿Quien esta detras?
-A partir de este momento - siguió Nadia - tal y como decía José, en el resto de zonas no coligadas se desarrollaran estos acontecimientos, con aproximadamente un par de minutos de retraso, solo que como ellos dependen menos de la red no les afectara tanto. En cuanto a nosotros, las televisiones, que ya solo podrán recibir los que estén en hospitales y otros centros con energía de emergencia, perderán todos los canales por cable. En ese punto, con la mayoría de estaciones de reenvío bloqueadas unos programas víricos iniciaran un formateo. Eso es lo que mas nos ha costado de hacer, ya que se usan varios sistemas diferentes y cada uno requiere su versión. A partir de ahí es preciso volver a ponerla en marcha como si fuera nueva.
- Naturalmente – corto Jose – nuestros equipos tienen los discos de recarga para cada estación preparados. Pero para ello es preciso acceder a ellas y eso no siempre es fácil.
-Con lo cual - prosiguió Nadia - pasaran de tres a cuatro horas antes de que se pueda tomar cualquier decisión. Mas aun, a falta de instrucciones y comunicaciones desde arriba, cuando nuestros equipos lleguen les dejaran paso libre.
-No. - Respondió Kalinga - No se puede entrar en ellas, al menos en la Federación y demás países de la CEI, salvo un
personal concreto y autorizado y aun asi es un protocolo lento.
-Os las instalamos nosotros ¿recuerdas? - le respondió Robert - El método es el mismo.
-Si. - Continuo José - Por si no lo sabéis las estaciones de alta prioridad no solo son un cable especial entre ordenadores (que va especialmente blindado) y unos dispositivos de comunicación, el sistema que se adopto (al construir estas maravillosas ciudades) fue introducir las CPU’s y los generadores de energía de emergencia (cuyo funcionamiento es automático) en unos sótanos a unos cincuenta metros de profundidad. Si - dijo viendo sus caras de escepticismo - bajo tierra, incluso bajo de estos suburbios. Y conectado únicamente con su centro por un cable blindado (con ello me refiero a protegido por una columna de hormigón) que sirve tanto para el sumistro de energía como de datos, y con los demás por cables igual de subterráneos y protegidos, que solo sirven para datos.
-Si. - Corto Kalinga - Pero habrá algún medio de acceder a los subterráneos ¿No?
-Si - respondió José - Para el caso que se averíe. Se deben de pasar tres controles. Con lo cual se puede abrir la puerta: Primero, desde fuera es preciso insertar tres llaves, bueno tres tarjetas magnéticas, en sus respectivos sitios. Cada una de estas se halla en un lugar: Una en el ayuntamiento en el que este el centro, la otra la tiene el gobierno de cada estado y la tercera la comisión, el gobierno de la Unión.
-Bueno eso en el caso de Europa. -Corto Kalinga.
-Si. - Respondió José - Y en el caso de la Federación Rusa la primera en el ayuntamiento, la segunda en las repúblicas autónomas o en las sedes territoriales y la tercera en el Kremlin. Y algo similar en todos. Incluso el país más dictatorial tiene una estructura jerárquica que ha permitido distribuirlas, o ha aceptado que una o dos estén en el extranjero (otro gobierno o la casa de mantenimiento) o simplemente no tiene centrales de alta prioridad, lo cual pasa en muchos países. Una vez introducidas las llaves tienes que darle un código para que pase a recibir el código de acceso, por una línea especial. Para cada estación existen cuatro estaciones llamadas madre. Es preciso acceder como usuario privilegiado o administrador a una de esas estaciones madre y desde ahí comunicar el código de apertura. El programa de comunicación para esto es especial. No se hallan en los centros sino que es preciso cargarlo a través de la red en Madre, un sistema especial, y luego activarlo, suministras la clave de acceso al programa y luego suministrar el código de apertura de la puerta. A pesar del nombre de madre no es una organización jerárquica, sino que si partes de una maquina y te vas a su madre, y de esta a la suya, etc llegaras a la primera. Solo existen tres copias de los programas de acceso: Langley, sede de la CIA, Moscú y Bruselas. Pero piensa: aunque pases los dos primeros controles (tarjetas y código en la puerta) te queda el problema de conseguir una madre en la que cargar el programa, siendo como será que todas las “madres” autorizadas estarán bajo el programa de drenaje dedicando todas sus líneas a la recepción de la red.
-Bueno ¿y luego qué? - Pregunto Robert - ¿Has pesado como salir de ahí?
- ¿y quien necesita salir? – repuso José – o mejor dicho ¿Quién necesita entrar? Cierto que tenemos algunos equipos preparados por si hay que intervenir en alguna estación pero en general actuaremos a través de Fenix Azul.
- ¿Y la recarga del sistema?
- Eso es fácil: los virus que se han cargado también han cargado una parte de reinstalación y comunicación y lo que harán es reiniciar el sistema automáticamente, pero subordinándolo a nosotros.
- ¿Pero si necesitaran entrar?
-Simple. - Respondió José - Con paciencia. La mayoría de los generadores de emergencia son de gasoil. Si ya se que contaminan y están prohibidos pero se pensó que para lo que se usan no merecía la pena cambiarlos. Hay algunos de hidróxido de nitrógeno pero pocos. Eso si, disponen todos de su propio suministro de oxígeno (de hecho para lo único que se ha usado madre es para la sustitución de bombonas) para el caso de que se les cortara la toma de aire. Pero su deposito de gasoil (aunque es rellenado desde el exterior) no tiene capacidad más que para dos a tres días. Una válvula impide el vaciado, pero con no rellenarlo en ese tiempo la red empezara a liberarse, al caer las estaciones bloqueadas, siempre que prestemos suministro eléctrico al resto, es decir a las que podamos reiniciar.
-Bueno ¿y la red militar? - Pregunto Robert - Por que, a decir verdad dependemos de los satélites y su control esta más en la red civil que en nosotros.
-Si. - Admitió José - Además son fácilmente espiables. Por eso cuando la red se desconecte usaremos los satélites MI.12. Ya los hemos reprogramado para ello.
-Pero - casi grito Robert - si eso son antiguallas.
-Bien - siguió José, como si no le hubiera oído - como os decía antes, cuando en las ciudades empiece a faltar la energía eléctrica y los primeros controladores militares a notar la falta de datos las subestaciones militares, al igual que las civiles, intentaran conectar con sus centrales de alta emergencia, en la red paralela. En este momento el sistema será análogo solo que el programa de drenaje será diferente. Para empezar responderá a todas las comunicaciones hacia estaciones civiles con un mensaje de éxito, y hará desaparecer estos. En cuanto a los mensajes militares procurara mantener la conexión mientras le sea posible. Tras esto reprogramará la estación militar para que no salve los mensajes, no pierda el software de control y transmita en las frecuencias de los MI.12, abandonando la red normal. Así mismo instalara un discriminador de llamadas, de forma que cualquier llamada a una estación no registrada no sea enviada. Con respecto a la recepción no admitirá, en principio, mensajes de una estación no registrada. Y digo en principio porque, lo que hará será recibir el mensaje y si no es de registro desecharlo, y si lo es registrar la estación. Una vez instalado todo este software, la estación de emergencia, cortara la comunicación de forma que se produzca la caída y reinicialización del nodo. Es otra forma - dijo dirigiéndose a Kalinga - de llamar a las estaciones.
- Y la Federación – repuso Kalinga – Rusa o los Estados Unidos de América dejaran que Europa controle sus estaciones de reenvío.
- Y ¿Quién te ha dicho - repuso Jose – que este proyecto es de la Unión europea?
Tags: Anochecer, Anochecer en la red, Ciberpunk, Novelas


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