La difícil situación de Valencia

José Bau 21 abril 2017 0

Cuando escribí Anochecer, la primera versión, mis simpatías y mi cercanía estaban con el Grup d’Acció Valencianista, aunque mis actos se limitaban a la asistencia a alguna manifestación y a acarrear alguna que otra vez pasquines de propaganda.
Aunque algunas acciones iban más allá. Y en ese más allá yo inserté mis acciones.
Esa era la situación universitaria: en la Politécnica vivíamos la práctica inexistencia de sindicatos con unos representantes estudiantiles, entre los que me encontraba, centrados en la cuestión de planes de estudios y nuestro único idioma de preocupación era la cuestión del inglés y el alemán en las ingenierías, pero en la universidad de Estudios Generales, vulgarmente llamada “La literaria”, se vivía la situación de que un grupo de izquierdas, catalanista y separatista, era el apoyo principal del rector y demás autoridades de la universidad en sus imposiciones ilegales a las que únicamente se oponía un pequeño pero coherente grupo de derechas, valencianista y capaz de ganarle un pleito tras otro, pese a que muchos de ellos no habían llegado a acabar la carrera.



Parecería que estaba ganado, pero no. No porque fuera de la universidad unas esquizofrénicas autoridades de izquierdas cantaban la internacional pero gritaban por la destrucción de España y, ni siquiera, para dar a Valencia una patria propia y defender lo que nos era propio sino que atacaban a estos signos de “folklorismo” mientras abiertamente propugnaban la unión, más bien sumisión, a la comunidad del norte.
Aun así, arrastrando el voto de la izquierda valenciana para someterse al dictamen de la derecha catalana, gobernaron la ciudad de Valencia durante 12 años y la comunidad durante 13. No entraré en los motivos del cambio (y en el que este permanezca pese a los deseos de muchos) pero ciertamente, en aquel momento, con un partido socialista que era la segunda edición en Valencia de CIU y con un partido socialista a nivel nacional, es decir español, que parecía imbatible tras la victoria, además, del referéndum de la OTAN, en el que Felipe González con un giro orweliano, cambió el no por el sí, daba la idea que en el momento en que Cataluña se independizara nos arrastraría, quisiéramos o no, a Valencia y Baleares entregadas gustosamente por el PSOE.
Ante esto solo una solución quedaba para no ser arrastrados a una colonia de Cataluña: un levantamiento más o menos popular, que en mi desarrollo del futuro puse en manos de un grupo empresarial (que aportaron los medios económicos) y el Grup d’Acció Valencianista, que aportaría el personal.
Aunque lo cierto es que la situación actual es bastante distinta de la existente en los años 80.

Leave A Response »

Haz divertido poema bien comprar levitra generico Cómo deshacerse de acidez sin medicina