Un interludio
Posiblemente, aunque solo he recibido uno de los muchos comentarios que esperaba al dudar de la continuidad, el próximo viernes inicie la publicación del quinto capítulo.
Son capítulos largos, lo sé. Me entusiasmo, o quizás debería decir me entusiasmé, escribiendo y me recreé en muchas escenas que hoy día quizás las hubiera redactado de forma más escueta. Sin embargo, tengo mis dudas respecto a la decisión de recortarlas. Muchos escritores pasan esos descartes al personaje, a fichas más o menos estructuradas de los personajes, eventos… etc. Hoy día lo hago, pero con esta obra que escribí hace veinte años no me he puesto a ello, por lo que temo que si realizo descartes tanto vosotros como yo podamos perdernos algo de relevancia. Bastante es que haya tenido que sustituir y reformar amplias partes por mor del desarrollo tecnológico: Ya no tiene sentido ir cargando con pesadas consolas y terminales de interfaces que conectar al implante, o a la red cubrecabeza que imita al implante, ni ir buscando conexiones telefónicas desde las que enganchar para conectar. Esas partes se han cambiado por el uso del wifi y el GPRS desde el propio implante o desde pequeños terminales de radio unidos a este por bluetooth. Seguramente no serán esas las tecnologías que se usen a finales del presente siglo, pero desde nuestra perspectiva actual son más cercanas y creíbles que las que elucubre a principios de los ochenta… que las que elucubraban muchos escritores y creadores de juegos de rol de temática ciberpunk a principios de los ochenta.
Quizás, pues en el siguiente capítulo algunas cuestiones son menos explicitas y más sutiles, se me pasen algunos de los momentos a actualizar. Posiblemente algunos planteamientos queden obsoletos en meses, si no lo están ya, con los formatos de Cloud Computing, que en determinadas áreas se están empezando a imponer, aunque posiblemente no pues, si uno va a realizar movimientos que bordean la ley (eso cuando no se la saltan directamente) deberá tener en cuenta que esos datos no están en su propiedad, sino en la de la compañía telefónica o de servicios de red, lo que implica una menor protección legal y un menor control en cuanto a la posibilidad de su destrucción para evitar que sean tomados por las fuerzas de seguridad… de lo que quiera que exista entonces.
Por otra parte, en este evento nos acercamos a una realidad que cuando yo planteé en los años ochenta me valió por parte de mis amigos y compañeros de rol el calificativo de catastrofista, negativista y pesimista. Reconozco que posiblemente algunos de los parámetros planteados no se den nunca: el valencianismo, integrador en España, siempre que esta nos aceptara, pero que rechaza cualquier unificación con una Cataluña imperialista ha ido perdiendo fuerza y no es ni la sombra de la décima parte de lo que fue en los ochenta. Su combatividad ha desaparecido y, por contra, la sociedad valenciana está profundamente catalanizada, aunque el PP traté de mantener la ficción de que no con su mano derecha y pública mientras con su mano izquierda fomenta el catalanismo y el odio a España desde la educación y la cultura que de él dependen.
Otras cuestiones: como el mayor dominio de Europa sobre las naciones, pasando pro la posibilidad de un gobierno europeo autoritario, una moneda única, una España dividida y en guerra civil que ha obligado a la intervención militar de potencias europeas o el desprestigio de la llamada democracia representativa, que da lugar a otras formas políticas, como la “democracia societaria” implantada en la región autónoma de Valencia, que además busca solucionar otros problemas como la financiación del estado mediante la emisión de capital social, que es el que da derecho a voto, pueden no haberse dado pero, sinceramente, parecen más cercanas en esta segunda década del siglo XXI que en la novena década del pasado siglo XX.
Tags: Ambientacion, Ambiente, Anochecer, Anochecer en la red, AntiUtopias

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