La vital atracción de Crepúsculo
Muchas crÃticas he oÃdo y leÃdo sobre las novelas de la serie Crepúsculo. Casi podrÃa decirse que cuanto más aficionado es una persona al género vampÃrico menos le gusta la historia planteada en Crepúsculo y sus secuelas.
Y ciertamente no les falta razón. Los vampiros planteados por Meyer son muy poco vampÃricos. Despojados de su halo nocturno, al no dañarles el sol, que simplemente los hace brillar. Despojados de su halo malvado, al no ser un poder del mal, incluso ni siquiera un depredador de la humanidad la familia Cullen, que se consideran “vampiros vegetarianos” pues se alimentan solo de sangre de animales… ¿Qué les queda?
Simplemente lo que muchos, en la sociedad actual, que ha dado la espalda a la enfermedad, la vejez y la muerte, desean: la vida y la juventud eterna.
El Vampiro ha sido siempre el malo de la historia, alguien con el que realmente no se podÃa identificar el lector. Incluso en sus versiones más modernas y edulcoradas, como las de Anne Rice, el vampiro es un depredador de los humanos, o es algo extraño que no desea ser lo que es, cual el personaje de Louis, y que sufre por serlo.
Pero en Crepúsculo vemos vampiros capaces de integrarse en alto grado en la sociedad humana y con aquellos que nos podemos identificar, no teniendo ninguna de las cualidades negativas de estos y si aquellas que ansiamos, que ansia toda la sociedad, y que no podemos tener. Esa es, en mi opinión, gran parte el éxito de esta serie, pues ¿Quién no desearÃa ser Edward? ¿O la protagonista Bella Swan que previsiblemente se convertirá en vampiro a lo largo de la historia?
Tags: Crepusculo, Literatura, Stephenie Meyer, Vampiros


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Me parece un artÃculo maravilloso, ya que relata la realidad del éxito de crepusculo, ya que te hace soñar y evadirte de los mil problemas que tiene la vida, además de que el reparto de los actores es muy acertado, son todos muy profesionales, capaces de captar a todo tipo de público juvenil como mas maduro.