Cuando empobrecer el idioma es rentable
DecÃa el profesor de Pigmalion, mientras se lamentaba, que los extranjeros hablaban mejor ingles que los ingleses.
No debe extrañarnos pues un extranjero aprende la lengua de un profesional mientras que un nativo lo hace de oÃrla en la calle donde mas que cuidarla se usa. Sin embargo, como norma, el lenguaje escrito, hasta mediados del pasado siglo ha sido el más cuidado.
Hoy dÃa, a las amenazas existentes en toda lengua, como es la incorporación de palabras extrañas, de otras lenguas, y la deformación de las existentes, asistimos, por desgracia, en el Español a amenazas particulares, como son la denominación de regiones y topónimos en lenguas distintas o la invención de palabras por parte del primero que pasa.
No. No me voy a meter en polÃtica, aunque lo de invención recuerde la palabra “miembra”.
Es mi intención desde el principio, desde hace unos dÃas, comentar un caso curioso que me paso en este blog y que constituye, me temo, una nueva amenaza al idioma español.
Una vez publicados los artÃculos no suelo editarlos, aunque si lo he hecho en alguna ocasión, cuando bien algún lector, o yo mismo, detectamos algún fallo ortográfico. Por otra parte es filosofÃa, no oculta de Redactores, que la idea de escribir en esta red es obtener un beneficio, procedente únicamente de la publicidad. No es que sea mucho, desde luego no da para vivir y no creo que nadie espero eso de este proyecto, al menos yo no lo espero. Espero, eso si, que me lean, incluso que participen con sus comentarios.
El caso es que, entre otros medios de publicidad, podéis ver palabras del texto asociadas a anuncios. No soy yo quien la contrata, de hecho ni siquiera tenemos una lista de palabras, de eso se encarga el departamento técnico y al menos, hasta ahora, nunca nos han dado orientaciones sobre lo que debemos o no escribir.
El caso es que , como os decÃa, hace unos dÃas me percate que una palabra, usada por esta publicidad, estaba incorrectamente escrita, en concreto estaba mal en cuestión de acentuación. El texto era mio y no es que me esta flagelando, aunque reconozco que no soy perfecto, simplemente se trata que, en ocasiones, sacrifico la precisión a la velocidad, quedando para el corrector ortográfico del Firefox o del procesador de textos, al menos el aviso, pero en este caso, o cruel traición, se trataba de una tilde diacritica y por tanto el Firefox callo.
El caso es que edite el artÃculo y la corregÃ. No solo porque su grafÃa correcta era acentuada, ademas, porque el sentido de la palabra más cercano a la publicidad que se presentaba era también la de la palabra acentuada. Cual fue mi sorpresa al comprobar que acentuando correctamente la palabra perdÃa la publicidad.
Sinceramente me sentà culpable, atrapado entre mi compromiso por tratar de escribir correctamente y la convicción que haciéndolo asà se reduce el posible volumen de anuncios. No recuerdo exactamente la palabra, porque he dejado pasar el tiempo, entre otras cosas para comprobar si esto era asÃ. Y lamentablemente he comprobado que este tipo de publicidad no se asocia nunca a palabras con acentos.
No se si se trata de una polÃtica de la casa de publicidad, que simplemente hemos trasladado algoritmos anglosajones que no trabajan con acentos o una constatación de lo que se esta empobreciendo un idioma que, asediado por múltiples enemigos, si no hacemos pronto algo tiene sus dÃas contados, al menos en Europa.
Yo por mi parte procurare seguir escribiendo en correcto español, aunque en ocasiones no pueda evitar los anglicismos, y os aseguro que cualquier otro fallo es meramente eso, un fallo, y no un empobrecimiento rentable del idioma.
Tags: Español, Literatura y sociedad

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