Anochecer 3. Huida, haciendo nuevos planes.46
Y finalmente empezaron la ruta. Nadia vio porque José querÃa descansar.
Salieron hacia Louvie-Juzon, allà giraron hacia el sur. En Laruns les paro una patrulla militar. Nadia se asusto, pero José saco tranquilamente las hojas que habÃa impreso en Toulouse, de la matricula del camión y su falso origen y las de la carga de Lourdes. La patrulla lo dio por válido y les dejaron pasar, indicándoles que tuvieran cuidado una vez pasaran la frontera.
- Allà nuestras tropas están más concentradas en las ciudades, asà que la zona más campera no es demasiado segura. De todas formas si hay alguna patrulla nuestra llevaran la bandera, si no serán rebeldes – les indico el oficial de la patrulla – y si los pueden evitar mejor para ustedes.
No se encontraron con nadie más, ni siquiera en el antiguo puesto fronterizo, que llevaba más de un siglo abandonado, y solo vieron gente, nuevamente, al pasar por el pueblo de Sallent de Gallego. No les pararon, pero si en la siguiente población con nombre de Panticosa. La patrulla, formada por una curiosa mezcla de militares y civiles no estaba bajo la bandera de Francia sino bajo una cuatribarrada con los cuatro cuarteles del escudo de Aragón, una bandera española con el emblema del agila de San Juan y una bandera blanca con una cruz de san Andrés formada por dos rayos rojos.
- ¿De dónde vienen? – les pregunto en español uno de los “militares” mientras les apuntaba con una escopeta de caza.
- Venimos – respondió José también en español – de Copenhague…
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