Anochecer 3. Huida, haciendo nuevos planes.49
- Un chofer… ¿para este camión? – preguntó uno de los “militares” – yo lo he llevado asà y mayores, por trescientos euros les hago el viaje, si quieren. Pero… ¿Dónde irán ustedes?
- Detrás hay un hueco, cabemos los tres en la cabina – dijo Nadia.
- Asà pues – repuso el civil – serán dos mil quinientos euros ¿los tienen?
- Les daré mil ahora – repuso José sacándolos de una cartera que obviamente quedaba vacÃa – y otros cuatro cuando lleguemos a Sabiñanigo… si todo va bien.
- Y ¿que nos garantiza que los tienes? – pregunto el jefe
- La carga – respondió José – por ejemplo. Los mil que os daré ahora os los quedareis aquà ¿Qué me garantizarÃa a mà que no nos asaltáis una vez tengáis el dinero? Si os lo damos en las afueras de Sabiñanigo – se respondió sin darles tiempo a responder – seguro que no nos asaltáis por que los franceses podrÃan confiscároslo todo.
- También podrÃamos mataros y quietaros el dinero – respondió uno de los “civiles” de la patrulla – a fin de cuentas una vez hecho tendrÃamos tiempo para desmontar el camión.
- Efectivamente – repuso José señalando una cámara – pero entonces los últimos diez minutos serán emitidos a la red… además ¿Qué os garantiza que al morir no estallamos por los aires? PodrÃamos tener una bomba trampa.
Tag: Anochecer en la red

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