Anochecer 3. Huida, haciendo nuevos planes.50
- Bueno – repuso el civil que habÃa llevado la voz cantante, cogiendo los mil euros – mejor será que confiemos unos en otros. Pedro, súbete al camión.
José le indico el protocolo para el cambio de chofer. El sistema europeo obligaba a ello para registrarlo en el tacómetro. El llamado Pedro tomo el control del camión y precedidos por el jeep se dirigieron a Sabiñanigo.
En las afueras de esta ciudad les dejaron los milicianos, José les pago cinco mil euros, dejando el resto a modo de propina y retomo el mando del camión. En la entrada de la ciudad habÃa un control, sin soldados en ese momento, con la bandera francesa y la de la Unión. Aparcaron en una zona industrial, dentro del perÃmetro pero fuera de las vÃas principales y de la vista de las tropas francesas. Se acercaron a la estación. Identificaron el contenedor (por suerte no habÃa muchos) y nadie lo vigilaba. Volvieron por el camión y se acercaron a la estación. Descargaron el contenedor, que saldrÃa dos dÃas después, y cargaron el suyo.
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