Anochecer 3. Huida, haciendo nuevos planes.51
Tras alejarse un poco de la estación pararon en una calle de las afueras, pero dentro del perÃmetro, cerca de un hostal. Nadia fue a tomar habitación en el hostal mientras José rompÃa los precintos y verificaba la carga. Tras salir cerró el contenedor y le puso nuevos precintos, con el mismo número. Nadia ya habÃa obtenido habitación. Ella se extraño cuando José le pidió, en ingles, que preguntara a qué hora era la cena. De todas formas lo hizo, captando que él no querÃa que supieran en el hotel que hablaba español.
- ¿Por qué – le pregunto una vez a solas en la estación – no quieres que sepan que eres español?
- Tal como están las cosas si alguien ha conseguido salir no vuelve, por esta zona al menos, asi que no quiero llamar la atención.
- Pero con los milicianos si hablaste en español…
- Ellos no tenÃan nada que ver con las tropas de ocupación. Si supieran que Robert nos busca… probablemente se habrÃan ofrecido a escoltarnos gratis hasta Valencia.
- Y entonces… ¿Por qué regateaste y les pagaste?
- Porque lo que menos nos interesa es llamar la atención.
Salieron de la ciudad y tomaron la carretera hacia Huesca, que a unos treinta kilómetros se convertÃa en una vieja y parcheada autovÃa. De todas formas solo pudieron disfrutar de veinte kilómetros de autovÃa, conducido el camión por Nadia, antes de tener que abandonar esta para ir al parque logÃstico.
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