Anochecer 3. Huida, haciendo nuevos planes.55
Aprovecharon, después de dormir en moteles de dudosa higiene o en el propio camión, para ducharse tranquilamente. Antes de ello José bajo a hacer unas compras. Vieron las noticias, en las que nada decÃan de ellos y se conectaron a través de la tele. Nadia con las gafas y guantes y José directamente con el implante. Nadia se sorprendió de ver que la televisión, en realidad era un ordenador, con algunas caracterÃsticas inhabilitadas. Luego saltaron al Caribe y desde allà a Bruselas.
José reviso sus servidores, pero no detecto nada. Nadia accedió a su cuenta de mensajes y notificaciones, que no habÃa sido desactivada… para encontrarse de repente ciega y mareada.
- ¿Qué ha pasado?
- Lo siento – respondió José ayudándole a levantarse – tenÃa que haberte advertido… te han detectado y te he desconectado.
- ¿Por qué?
- Porque no puedes conectarte a tu usuario allà por las buenas. Se ha despertado un rastreo. ¿No has visto en el monitor una luz roja?
- Si pero pensé que era un aviso de baterÃa.
- No, la luz provenÃa del servidor seguro. Tu usuario está quemado. Mañana en Daroca haremos otro. Ahora solo nos queda la televisión.
Sobre las nueve, cuando llego el chico Nadia estaba esperando en el baño, para que no la viera sin el disfraz. El les indico que Paco los recogerÃa en este portal, que no hacÃa falta que se acercaran de nuevo al hotel. Tras irse cenaron e hicieron el amor.
A las siete menos diez estaban listos en el interior del portal. A las siete menos cinco llegaba el taxista. Les recogió y les subió aunque por el camino les indico que no le podÃan pagar allÃ, ya que no les permitÃan coger pasajeros antes de fichar… y mucho menos cobrar en efectivo. A unos doscientos metros del parque, José, le dio un billete de cien y le dijo:
- Eso la carrera y las molestias. Nunca nos has visto.
- Correcto – respondió el taxista – cien metros antes de la parada de taxis hay una de autobús. Les parare allÃ. Sean rápidos por favor.
Al parar en la marquesina se bajaron rápidamente. Llegaron andando al parque logÃstico y preguntaron por un bar. Les indicaron un edificio con maquinas de comida y bebida “es lo único que hay” les dijo el guarda sin importarles mucho la respuesta. Como habÃan comprado algo de bollerÃa en Huesca se la desayunaron en el camión. Luego salió conduciendo José, aunque al llegar, de nuevo, a la autovÃa le paso la conducción a Nadia. José aprovecho para conectarse a la red. Lo llevo ella hasta las afueras de Zaragoza, cumpliendo ya el lÃmite de las dos horas, momento en que José volvió a tomar el volante. Rodearon Zaragoza. Y siguieron hacia Daroca. No les paro ninguna patrulla. Pese a las limitaciones impuestas a los camiones llegarÃan a medio dÃa a Daroca. Pese a que en seis horas podÃan llegar a su casa José prefirió hacer noche ya que allà conocÃa un lugar seguro.
Tags: Anochecer, Anochecer en la red

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