Capitulo 2. Huida, planes de emergencia. 14.
Entraron en un pequeño cubÃculo y se oyó una voz que decÃa.- Numero de reserva, por favor.
José dijo el número y la voz advirtió:
- Reserva realizada para siete horas a partir de la hora de entrada, por favor confirme dicha situación.
- Confirmada.
- Si desearan prolongar la estancia - continuo la voz - indÃquenlo en recepción para que les suministren la ficha policial de permanecÃa diaria completa.
- ¿Ficha policial? - pregunto Nadia
- Si no hay que rellenarla si la estancia no es superior a siete horas - respondió José - ya sé que no es muy recomendable este tipo de hoteles, pero al menos son discretos.
- Introduzca la tarjeta de pago en la ranura - repitió la voz por tercera vez.
José introdujo la misma tarjeta usada con el taxista y la puerta se abrió.
- Entremos - y una vez dentro le indico a Nadia la cama mientras decÃa - será mejor que te acuestes a dormir un rato…
- ¿Y tú? Porque también llevas un dÃa movidito. Incluidos los doscientos cincuenta kilómetros conduciendo.
- No tanto, mientras tú me parabas las visitas, diciendo que estaba en lÃnea, en realidad me atiborre de somnÃferos y dormà durante seis horas, antes de darme un chute de estimulantes, para ir a la reunión con Robert.
- Asà que ahora no puedes dormir.
- No. Al menos en las próximas tres horas, luego, una vez se pasen los efectos de los estimulantes me tomare otra de pastillas para dormir programadas para dos horas. Si quieres tomate un par de estas y ya te despertare con un estimulante dentro de cinco horas y media.
- No decÃas que no te gustaba que tomara drogas
- No me gusta, pero esta es una situación especial. Tomatelas.
- Bien - respondió Nadia tomándose tres capsulas.
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He llegado a aquà después de una incesante e intensa búsqueda en goolge. XD
He leÃdo esta última entrada a tu blog, y me ha cautivado tu forma de escribir, asà que no he podido esperar a leer el resto para comentar.
Te enlazo desde mi blog desde ya. Y prometo ser asÃduo a su lectura. (Ahora tendré que ponerme al dÃa con los capÃtulos anteriores).
Un abrazo, y sigue contando, sigue…