Cae la noche 12
- ¿Y esos pobres rateros? - pregunto Ethal - ¿qué pasara con ellos? Y sobre todo ¿No se preguntaran por qué, si hemos tendido la cuerda, no la robamos nosotros mismos?
- En cuanto a eso no sé si se lo preguntan o no, pero les he dado la solución antes de darles tiempo que se hagan preguntas: Para ellos soy uno de los muchos caballeros del dominio Françoise con sangre lyamya entre mis antepasados.
- Y eso ¿qué cambia? - pregunto Lynn.
- Eso nada - respondió Paul - Lo que sà cambia es la historia que les conté: HabÃa prometido que no volverÃa a entrar en el palacio de Kitwen, ni yo ni ninguno de los que me acompañaran al entrar en la capital del reino. Y como buen caballero debo cumplir mi promesa.
- ¿Te creyeron?
- Completamente, pese a ser de Nyum conocen la importancia de la palabra, de un caballero de Françoise.
- Si pero - pregunto Lynn - suponiendo que ellos cumplan su palabra ¿Qué pasara con ellos?
- Bueno ese es principalmente su problema. Aunque en parte les ayudaremos.
- ¿S� ¿Cómo?
- Tanteado, con armas y la promesa de la corona tres o cuatro de los condes orcos se rebelaran contra su señor, casi seguro. Enviaremos mensajeros a esos jefes rebeldes - dijo Paul - o al menos entonces serán rebeldes, diciéndoles dónde está la corona robada. De hecho a alguno de los condes ya le he insinuado que la corona es falsa y la original ha sido robada… pero se mantiene la fidelidad porque hay una corona en el sitio adecuado, aunque no sea la autentica que les enviare en cuanto la obtenga.
- Y ¿será? - pregunto Lynn.
- Por supuesto - dijo Roeric - estas copias de la Luz Azul realizadas por los enanos en sus fraguas en cuidada combinación de hierro, plomo, plata y oro que parecen auténticas, costando cada una solo cien dinares, en lugar de los cientos de miles, o más, que vale la original.
- Y tu conde ¿confÃa que se la entreguemos solo por la miseria que nos va a pagar?
- Tiene mi palabra - repuso Paul - y además luego tendremos más ventajas todos, os lo aseguro.
- Ya vernos que es lo que guardas - repuso Ethaldes.
- Y, ¿las piedras? - preguntó Lynn.
- Bueno - dijo Roeric - cristales teñidos de los que utilizan los enanos para soplar, de todos modos los orcos no son expertos en gemas.
- Esperemos - dijo Paul sombrÃo - durmamos y mañana haremos planes.
Tags: Khrandilhah, Novelas, Sombras de guerra

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Se agradace encontrar un blog que no sea un memo contando sandeces; sigue en ello.