Cae la Noche 6
- Siempre que sea orco, supongo ¿no? - Cortó Ethal.
- Yo también - repuso Paul - pero no lo he comprobado, nadie lo ha comprobado, como sabéis.
- Bueno - dijo Lynn - ¿Y cómo sabes tantas cosas de la corona?
- Algunas son conocidas, otras las he investigado yo mismo, pero he de reconocer que la mayorÃa de las pistas de lo investigado, me las dio una persona: Jean Parvez, descendiente en siete generaciones de HalÃm. Y puesto que Bahamán murió sin dejar herederos, pues éstos murieron con él, HalÃm, su hermano, es el heredero y por tanto los suyos, es decir Jean Parvez, son los auténticos herederos de la Luz Azul.

- ¿Por qué ahora - preguntó Roeric - después de tantas generaciones? Y ¿por qué cambio de nombre?
- Bueno - contestó Paul - HalÃm no salió muy bien parado, era el jefe de la guardia. Fue herido en el asalto y aunque se refugió en casa de unos amigos, fue descubierto y capturado. En dos ocasiones se libró de morir en ceremonias o sacrificios rituales al dios diablo de los sacerdotes de Tlático. Finalmente fue liberado al ser conquistada la ciudad, de nuevo, por el Emperador. Pero sin dinero y medio inválido, poco pudo hacer, ya que los miembros de la nueva corte impidieron que el emperador supiera de su existencia. Sus hijos abandonaron Donegal, donde habÃan ido con su padre, para tratar de acceder al emperador, y se establecieron en Frisville. Ahora Jean Parvez ha conseguido, tras una vida dedicada al comercio, bastante dinero y, con él, influencia en la corte del Domus Françoise.
- ¿Y qué - preguntó Ethal - tiene que ver vender armas a los orcos con la Luz Azul? ¿Y qué parte tiene Jean Parvez en todo esto?
- Las armas - respondió Paul - solo serán la excusa para poder movernos sin demasiados problemas por el reino, y te aseguro que ni siquiera serán buenas, en cuanto a Jean tiene la intención de que se le reconozcan sus tÃtulos nobiliarios.
- ¿Cuál? - preguntó Roeric - ¿Conde de Kitwen? No creo que ningún emperador esté tan loco como para ello, su poseedor fue un traidor y el tÃtulo deshonrado.
- No - respondió Ethal - si ese es tu objetivo Paul, es imposible.
- No, no lo es- repuso Paul - ni el mÃo ni el de Jean Parvez. Aparte del tÃtulo de Conde de Kitwen de Bahamán, su hermano HalÃm ostentaba otros dos tÃtulos uno heredado de su padre, Prefecto de Nueva Gared, y otro otorgado por el emperador, Sultán de Gueran.
- Esos tÃtulos - preguntó Lynn - ¿tienen tierras, rentas o bienes?
- ¿Dónde están? - dijo Roeric - porque si alguno ha oÃdo hablar de esas tierras me puede llamar bárbaro, al menos por una vez.
- Yo he oÃdo hablar de ellas - dijo Paul - pero no me aprovecharé de eso, pues son pocos los que aún saben algo de ellas:
“Gueran o Gueriland es un territorio que se halla al otro lado del mar, que hay al sur del dominio de Nyum. Requiere casi un año llegar a él y la mayor parte del camino es por territorio bárbaro. Según algunas leyendas hubo un tiempo en que perteneció al imperio y en él se haya enterrado el primer emperador.”
- Ya - dijo Roeric - una tierra de fantasÃa.
Tags: Khrandilhah, Novelas, Sombras de guerra

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