Fahrenheit 451: La inversión de valores o el juego del mundo al revés
Seguimos comentado esta obra de Ray Bradbury
Quizás Bradbury, que ademas de los más conocido de la novela, y a lo que el dio mucha importancia pues llego a configurar el tÃtulo, que es la quema de libros, quisiera que pasaran desapercibidos algunos detalles que también indica, para que asà no viéramos sus inconsistencias. Un punto en contra del mundo de Bradbury es que si se prohÃbe leer ¿Como se aprende? ¿De memoria? parece la opción mas probable, aunque todos sabemos cuan frágil es la memoria. Es mas que dudoso, aun apoyándonos en todos los medios técnicos existentes, que pudiera sobrevivir una sociedad tecnológica sin la escritura, y por tanto la lectura, y no me refiero a obras de hondo calado filosófico o moral, que parece ser las preferidas por el gobierno de Inglaterra en el futuro presentado por Bradbury, para quemar sino a meras notas, manuales y referencias técnicas.
Sin embargo si dejamos esto de lado hay algunos aspectos de la obra de Bradbury que si bien no es probable que lleguen a ocurrir le crean también inconsistencias. Realmente no se si se trata de la obra o de la traducción, en algunos casos, ya que la elección de una palabra por su contexto, en lugar de una traducción literal, podrÃa haber hecho este efecto:
Para empezar en algún punto da una segunda justificación para la prohibición y quema de la palabra escrita: “Las palabras se las lleva el viento pero lo escrito permanece. A los grandes dirigentes de los mass media les molestaba que se tirara de hemeroteca y se les recordaran palabras de ayer contrarias a las de hoy, y probablemente las de hoy contrarias a las de mañana. Asà que decidieron que escribir causaba infelicidad.”
Por otro lado hablando del trafico y de las autopistas por estas es obligatorio ir a mas de 80 millas: “Al principio los anuncios eran pequeños, porque como los coches corrÃan poco los podÃas leer estando parado o en coche. Luego los coches fueron corriendo mas y los anuncios eran un leve manchón en el camino, asà que los anunciantes estiraron los carteles para que se vieran, pero entonces ya no se leÃan si estabas parado, asà que llamaron a sus jefes y se dictaron leyes en contra de los coches que iban lentos.”
Evidentemente esta frase es inconsistente con un mundo en el que se prohÃbe la escritura. Dejando de lado que sin números escritos uno poco puede saber a que velocidad va o cual es el limite, sea superior o inferior, el termino leÃan (en negrita) podrÃa cambiarse por veÃan o entendÃan sin crear esa inconsistencia. Sin embargo, obviando este detalle tenemos un trozo de la obra en la que se ha pasado por alto pero que es critica hiriente y contundente no contra la sociedad presentada en Fahrenheit 451 sino contra la propia sociedad actual. El destacar que los anunciantes y sus jefes tienen poder como para hacer algo ilógico, tan ilógico como que sumado a la prohibición de escritura y a otros pequeños detalles nos hace ver porque el control y quema de libros es cosa de los bomberos y no de la policÃa (o policÃa polÃtica, como ha sido históricamente en el mundo real) en realidad nos esta diciendo que si la sociedad actual, de su tiempo y mucho mas ahora, sigue el camino emprendido de rechazo de sus bases, tradiciones y valores y sus sustitución por otros, en su mayorÃa justamente los contrarios, puede acabar viviendo en una especie de mundo al revés. De ahà que en Fahrenheit 451 sean los bomberos los que queman libros, los coches tengan limitada la velocidad a no poder bajar de una determinada y la historia este prohibida.
Tags: AntiUtopias, Fahrenheit 451, Literatura, Politico social, Ray Bradbury

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