Isaac Asimov’s Robots. Critica de irealidad.
Dejando de la lado la imposibilidad del “cerebro positronico” existe un motivo por el cual las historias robóticas de Asimov son socialmente imposibles. Y este básicamente es que si algún día se consigue crear un robot tan perfecto y autónomo como para que sea capaz de igualar, incluso superar, a ser humano los ejércitos o gobiernos estarán detrás, tecnológica o económicamente, y no les interesaran las tres leyes. Por otra parte es hoy conocido que la robótica, dejando de lado a su autor intelectual, es solo mínimamente en forma humana y mayormente en formas de utilidad practica que no tienen nada que ver con las formas de la naturaleza.
Otro detalle que Isaac Asimov desarrolla poco en su obra, prácticamente nada, de hecho, es el avance informático fuera de la cuestión robotica, al menos en aquellos lugares donde hay robots. Si plantea la existencia de coches robotizados en los mundos coloniales pero tiene que llegar la obra Infierno, en colaboración con Allen, para que se plantee la existencia de un cerebro positronico de forma independiente a un cuerpo humanoide. Idea que sin embargo si fue usada por Alex Proyas en su versión de “Yo robot“. Esa falta de extensión del cerebro positronico fuera del cuerpo humanoide, unido al llamado complejo de Frankestien, nos hace pensar que efectivamente en toda la sociedad robotica, incluso la que como “Bóvedas de acero” es forzosa sigue usando informática tradicional a lo cual nos surgen las preguntas ¿Por qué si se supone que el cerebro positronico es más eficiente? y si a lo largo de los años, de los muchos años en los que evolucionaba sociedad espacial y el ser humano se enclaustra en la tierra no se ha abandonado la informática tradicional ¿Por qué esta parece que no ha avanzado? Cierto es que en sus novelas antiguas el avance de la informática era mínimo, en las primeras ni siquiera existían ordenadores personales y por supuesto mucho menos Internet, pero en las revisiones y uniones de la ultima etapa de su vida solo plantea que los robots paran el desarrollo de la tecnología humana después del ocaso de la civilización terrestre y eso implica muchos cientos de años después del siglo XX.


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Yo no usaría las palabras “imposibilidad” e “imposibles” con tanta facilidad. Decir que algo es imposible es no darle ni siquiera una remotísima posibilidad de existir. Creo que no se puede ser tan tajante, ni con las sociedades de Asimov, ni con nada. Sólo basta pensar en las sorpresas que nos deparó la historia con respecto a aquello que era considerado IMPOSIBLE.
Bien, hilando más fino, no veo que se trate de un axioma inamovible la ecuación Robots + Perfección + Autonomía = Eliminación de la Tres Leyes de la Robótica. Se puede tener un robot de ese tipo (aunque yo no utilizaría la palabra “perfecto” para definir a los robots positrónicos) e inculcarles las tres famosas leyes para mantenerlos a raya. Es que en eso se puede resumir la épica obra que incluye “Bóvedas de Acero”, “El sol desnudo”, “Los robots del amanecer”, “Robots e Imperio” y hasta la saga de “Fundación”, así como todos los cuentos de robots de Asimov (sobre todo “Imagen en el espejo”, donde aparecen R. Daneel Olivaw y Elijah Baley): se trata de la lucha entre los sometidos y aquello que los somete, son los mismos robots cuestionando las leyes que los dominan, enfrentándose a aquello que no pueden enfrentar… y, permítanme decirles, la solución que encuentra Asimov es MARAVILLOSA y no sólo eso, es extremadamente LOGICA, tan es así que consigue, con esto, dotar a toda su cosmogonía de una realidad que hace bailar en mi mente miles de adjetivos… pero nunca el de “imposible”.