Julio Verne y la novela de anticipación 2
Hablábamos de la importancia de Julio Verne en las novelas de Ciencia Ficción, que en el momento de su redacción se llamaban Novelas de Anticipación.
Pero no solo la parte fisicomatemática demuestra la maestría de Verne. Que los Estados Unidos fueran los impulsores del viaje, en su novela, o la elección de Florida como punto de partida, revelan también una esmerada reflexión sobre las conductas humanas y sociales y su posible evolución futura. Pensemos, que cuando Verne escribe esta obra, la mayor potencia mundial del momento es Inglaterra, con el Imperio en su máximo auge y tanto Francia, su enemigo tradicional, como una naciente Alemania son las dos potencias que se perfilan como naciones a disputarle la primacía. Incluso Rusia, que más adelante retratara en “Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral” era más potencia mundial que Estados Unidos de América, aunque su potencia industrial empezaba a despegar, como muy bien notaria España unos años después, en 1898.
Buen retrato y anticipación social en la elección de los EEUU como impulsores del viaje a la Luna, también manifiesta una muy fina ironía psicológica en la elección de Florida como ubicación. Planteamiento que me llevo a pensar que Eurodisney sería en Paris, como así fue, cuando en pleno auge del proceso de elección por parte de Disney leí la novela, en su versión completa, y cuyo proceso mental probablemente llevo a las autoridades Estadounidenses a elegir Florida para su ubicación inicial.
No sé si realmente siguieron, o no, el razonamiento en ambos casos, pero yo apostaría porque sí. Para aquellos que no hayáis leído la obra completa, sino una versión extractada, existen una serie de consideraciones físicas que hacen que no se pueda iniciar el viaje por encima de un determinado paralelo[1], eso dejaba los estados de Florida, Texas, Nuevo Méjico, Arizona y California como únicos en los que podrían iniciarse. Además, por sus características geográficas y geológicas, mientras que en Florida solo había un lugar viable en cada uno de los demás estados hay tres o cuatro lugares, de suficiente resistencia geológica y alejados de ciudades, que son posibles ubicaciones… así pues los miembros de la comisión que debe decidir optan por Florida, pues luego no queda más que decidir, mientras que si optaban por cualquier otro estado luego debían decidir entre las varias ubicaciones de ese estado.
¿No os recuerda esto el caso: Francia (Paris) versus España (Tarragona, Sevilla, Alicante, Murcia….) etc? Conclusión Francia, o sea Paris.
Los requerimientos geológicos, que no se si exactamente nos llevas a cabo cañaveral, parten del sistema un tanto pedestre de impulsión usado un gigantesco cañón para el lanzamiento. Sistema que si bien podía parecernos equivocado presenta la ventaja de dejar bajo el peso del combustible e impulsor, frente a cualquier otro conocido en la época. Pensemos que esta obra fue escrita unos setenta años antes que Von Braun realizara sus experimentos en Penmunde para el ejecito nazi, que concluyeron en la creación del motor a reacción, base de nuestro actual programa espacial… y de la mayoría de películas de ciencia Ficción… no hay más que fijarse en la parte posterior de todas las naves en cualquier película.
Por otra parte, asumiendo algunos postulados científicos de la época que presumían de la existencia de atmosfera en la cara oculta, los protagonistas llevan a cabo una ingente obra de ingeniería en la Tierra para ir a la Luna ¿y el regreso? ¿Cómo una misión pequeña sería capaz de despegar de la Luna, por mucho que sea menor la fuerza para salir del satélite y volver a la Tierra? Curioso detalle, la omisión de ese problema, en una historia que tiene en cuenta detalles científicos de relevancia como que los objetos arrojados fuera de la nave la persiguen indefinidamente, la extrema diferencia de temperatura debido al calor del sol, la falta de gravedad, o los efectos de un ataque de euforia debido al exceso de oxígeno debido a un descuido en la máquina de reciclado del aire que les lleva a aumentar la proporción de oxigeno. Pero este problema lo solventa haciendo que la nave no llegue a la Luna, sino que se quede orbitando en ella, para finalmente salir de la órbita por efecto de un meteorito.
Como siempre el cine llego luego a enmendar la plana, en este caso bastante rápido, pues en 1902 ya existía una versión cinematográfica en la que, naturalmente, cambiaban el final. Y digo naturalmente porque parece ser la tónica habitual en el cine, cambiar el final de las historias cuando no les gusta el de la novela.
[1] En realidad lo que pasa es que por debajo de un determinado paralelo se precisa menos energía y los cálculos son más simples, aunque hoy día, con mayor coste, podrían despegar desde cualquier ubicación.
Tags: Ciencia Ficcion, Clasicos, Julio Verne, Literatura

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