Darkover: Los herederos de Hammerfell.
¿Estamos ante una novela de magia clásica? Eso es lo primero que pensé al leer Los herederos de Hammerfell. Casi lo
parece y, para alguien como yo que empezó la serie Darkover por una novela como es el Exilio de Sharra la verdad es que te hace preguntarte ¿Me habré equivocado de autora o de obra? Y mirar de nuevo la portada.Pese al texto, al contenido de la historia la portada, al menos la de ediciones B, nos muestra una imagen del sol Cotman, el planeta Darkover y una nave terrana dirigiéndose hacia el planeta.
Sin embargo la historia no tiene mucho que ver con el gráfico. Ambientada unos siglos después de Dos para conquistar y unos cuantos antes del contacto con los terranos que vivimos en La Herencia de los Hastur y el Exilio de Sharra.
Solo si no temes que te desvele el argumento sigue adelante.
Estamos ante una novela que los nobles manejan espadas, pese a que en su mayorÃa disponen de algún poder mágico aunque pequeño. Cosas sencillas, como sentir a otra persona de la familia o encender pequeñas llamitas, y poco más.
De hecho estamos ante una novela de magia clásica donde a los magos, brujos o hechiceros se les reconoce por sus rasgos fÃsicos tradicionales: pelo rojo pajizo, presencia de un sexto dedo, mas altura que el resto de los mortales, ancianidad por encima de las expectativas normales…. Y también por alguna peculiaridad no biológica y que los une, ya que las biológicas no están todas presentes simultáneamente. En este caso la peculiaridad no biológica que une a todos los magos, al menos a los que tienen mas poder y lo usan, es el uso de cristales. Formas cristalinas semi-minerales y semi-biológicas que sirven para aumentar los poderes de los magos.
Bueno, para ser sinceros el poder tiene un nombre especifico: Laran y los magos también Laranzu, los varones y Leroni las mujeres.
Estamos en una sociedad frÃa, muy frÃa de clima muy duro, que podÃa describir perfectamente las tierras altas de Escocia o las montañas de Escandinavia. Los combates son a espadas, los magos lanzan sus fuerzas, su voluntad, ese es el único detalle curioso, que la separa de una novela de magia clásica, se habla de fuerzas, de poder, pero no de hechizos, aunque si de conocimientos mágicos, entendiendo estos como la forma de dominar la voluntad, de usar el laran, para conseguir algo, sin necesidad de formularlo verbalmente.
Otra caracterÃstica peculiar, que nos lleva a ver el laran como algo biológico, es la necesidad de comer para reponer fuerzas que tienen los laranzu. Ingentes cantidades de comida tienen que ser ingeridas como único paliativo del desgaste que implica el uso del laran, llegando al malestar fÃsico si esta ingesta no se produce.
El crudo machismo social, que se refleja en la existencia de tres grupos humanos mayoritarios en los ejércitos claramente diferenciados, como son el de los combatientes, todos ellos varones y rudos, las meretrices (buscar nombre usado en la novela) que acompañan y alivian a los soldados y que permanecen en los campamentos y los magos, que si bien incluye a hombres y mujeres siempre quedan bajo la responsabilidad de un varón protector, aunque este sea un anciano.
Grupos minoritarios y no siempre respetados, ni por los guerreros de su propio bando son las amazonas libres de la Hermandad de la Espada, mujeres juramentadas que combaten como hombres y que han rechazado su propia feminidad, aunque eso no les evita las humillaciones y vejaciones del grupo de combatientes varones, cuando estos pueden actuar sin el refreno de la autoridad o del numero suficiente de amazonas como para defenderse.
Asistimos a una sociedad con una grave regresión cultural, similar a la sufrida por Europa tras la caÃda del imperio romano donde a diferencia de la Europa real si parece existir la magia… o al menos es vista como tal y si no pensemos ¿Cómo seria visto una persona con poderes psÃquicos, con excepcionalmente fuertes poderes psÃquicos, en nuestro siglo XIII?
Tags: Ciencia Ficcion, Darkover, Literatura, Magia y Espadas, Marion Zimmer Bradley

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos