Una familia casi Real
Cuando hace unos dÃas inicié mi contribución, más especifica, a la campaña de nuevos autores españoles, incluà la lista de las diez obras (hay más que haya leÃdo últimamente) de autores españoles que me han impactado.
Influyen en ello múltiples factores, además de los puramente literarios, como son el estado de animo y la situación y no negaré que en ello influyó que con “La Leyenda de Leureley” este blog dio un salto hacia delante, en su desarrollo. Pero también las rememoraciones y asociaciones que la novela despertó en mÃ… de las cuales esta es una de ellas:
Erion, Kyntark y Gales componen lo más cercano a una familia real en Phyrium.
Cierto que no tienen poderes polÃticos… salvo que se considere polÃtico dirigir las tropas, en su calidad de héroe, cuando atacan los enemigos, presidir los banquetes y ser los únicos que residen permanentemente en el palacio… Claro que si a eso vamos en la mayorÃa de naciones democráticas con monarquÃas, estos aún tienen menos cometidos (generalmente no dirigen las tropas, sino que dejan eso en manos de los profesionales, o peor aún de los polÃticos de turno) por lo que en realidad podemos considerarla como tales.
También por la cualidad que el puesto de héroe, quieran o no los afectados, se hereda por vÃa de primogenitura. Asà pues lo único que los diferencia de estas es la obligación de contribuir en los servicios comunales, que en Piryum tienen todos los habitantes sin excepción y que les incluye, servicios entre los que no consta, aunque puede ser, que se incluya la milicia.
Por ello no deja de ser curioso que sea precisamente el miembro menos “beneficiado” de la familia, al menos desde el punto de vista de los honores, el encargado de arreglar el problema. El fin de la utopÃa que surge cundo, inocentemente, por lastima, o por otros motivos más profundos, la responsable de mantener dicha utopÃa, renuncia a ello y es causa de su fin.
Posiblemente nada de ello estuviera en la mente de los tres autores cuando compusieron “La leyenda de Leureley”, pero como alguien dijo una vez: “de un libro hay tantas interpretaciones como lectores dispuestos a ello… sin que el autor tenga nada que ver en ellas.”, sin embargo no deja de ser una curiosa correlación con lo que dÃa a dÃa podemos ver en la vida real: donde los responsables de algo son, en la mayorÃa de ocasiones los causantes del desastre que otros deben arreglar sin verse, por ello, beneficiados, y donde, como en Phyrium, miles de inocentes, que no tienen nada que ver con ello pagan las consecuencias, de la desidia de unos y del ansia de poder y avaricia de otros.
Tags: La leyenda de Leureley, Literatura, Magia y Espadas

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Interesante reflexión no exenta de gran tino. Con tu permiso la mostraré en el blog por si desde allà también puede generar debate.
Una y mil veces más, gracias.