Fantasía y ciencia ficción

José Bau 27 Septiembre 2016 0

Fantasía y ciencia ficción

No sé si es por el principio del curso lectivo o si se trata de una moda pasajera pero este mes he visto varios blog literarios estableciendo clasificaciones sobre los diferentes géneros literarios o listas de las 10, 15 o 25 novelas más importantes de la fantasía y de la ciencia ficción.

Yo no es que me las dé de experto, pero a mi modo de ver existen diferencias importantes entre la fantasía y la ciencia ficción que hace que algunas de las listas o las clasificaciones que he leído me chirríen un tanto. Es cierto que la mayoría de lectores de fantasía lo son también de ciencia ficción y viceversa, aunque unos se decanten más por un género y otros por otro y en algunos casos la línea que separa la fantasía de la ciencia ficción puede parecer muy difusa, pues de hecho la cuestión reside en la palabra ciencia.

Aunque es necesario la existencia de un salto, algún mecanismo no exactamente válido, al menos por la ciencia conocida, para la mayoría de las narraciones de ciencia ficción, sean cuentos, relatos, novelas, películas o series. Cuestiones o inventos tales como máquinas para viajar en el tiempo, saltos hiperespaciales, poderes extra-sensoriales,… etc. requieren de su propia ciencia para ser considerados válidos como ciencia ficción. La diferencia entre que sean ciencia ficción o fantasía radica principalmente en que la historia, o su mundo accesorio en el caso de películas, sagas y series, justifiquen teóricamente la parte científica de dicha historia.


Así para muchos seguidores de la saga de Star Wars, pese a ser una space opera clásica de la ciencia ficción,  es una historia de fantasía por la falta de justificación de la Fuerza, hasta el momento en que se explica mediante la existencia de lo midiclorianos, momento en el que vuelve a ser ciencia ficción. En muchos casos la historia no justifica la ciencia que hay tras ella, ya bien porque el salto sea pequeño respecto a la ciencia actual (como por ejemplo en la trilogía del Trilogía del Sprawl no se justifica cómo son los ordenadores que soportan las inteligencias artificiales, aunque los ordenadores del momento no eran capaces de soportar dichos programas, pero es de esperar que en breve se llegue a ellos, de hecho el problema podría ser más técnico que científico, en un sentido estricto) o bien porque sean conceptos de uso común en la ciencia ficción (por ejemplo en la saga de Fundación, incluso en las novelas de la trilogía del Imperio, Asimov habla de saltos hiperespaciales, sin justificarlos especialmente, por ser de uso común en las novelas de ciencia ficción de su momento e, incluso, por existir algunas en las que se intentan justificar bien por discrepancias entre la teoría gravitatoria y la de la relatividad, bien por discrepancias entre la teoría de la relatividad y la teoría cuántica, pues aunque a ningún «científico» le guste admitirlo, la ciencia no es algo exacto ni seguro). Aun así cuestiones como las sagas de superhéroes o supervillanos —X-men, Superman, Arrow, Capitán América, Thor, etc…— en su mayoría no son válidas como ciencia ficción, debiendo ser encuadradas en fantasía. Posiblemente Batman basado en entrenamiento y en sus propios cachivaches sea de los pocos que han traspasado la barrera entre la fantasía y la ciencia ficción desde el inicio (aunque con las última películas parece estar entrando de nuevo en la fantasía al incluir la «liga de las sombras») y algunos otros han tratado de justificarse luego como modificaciones genéticas.

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