Ventajas e inconvenientes de la autoedición

José Bau 22 Septiembre 2012 1

Para el escritor la autoedición tiene una única ventaja: nadie te dice que no. Aparte de esa, sinceramente, no se me ocurre ninguna otra, o acaso cualquiera de los que recurrimos a la autoedición si una editorial nos ofreciera un contrato le diríamos que no. Si alguien opina así que levante la mano y cuente el resto de las ventajas.

Respecto al lector, partiendo de la idea de no ser conocido del autor, no se me ocurre ninguna. ¿Qué es más barato? Posiblemente en formato electrónico, pero no siempre. Conozco varios autores de editoriales pequeñas, o incluso grandes, que sus libros se venden en internet en formato electrónico a menos de un euro. Cierto que quizás no sean la novedad de este año, pero si hablamos de literatura la novedad debería ser lo de menos ¿o vamos a despreciar Hamlet o El Quijote por no ser novedades editoriales de este año?, y un “best seller” basado en la actualidad hoy, posiblemente esté relegado al olvido dentro de seis meses. Y si hablamos de libros en papel, los costes unitarios de las pequeñas tiradas hacen prácticamente inviable un libro más barato en autoedición que en una editorial grande. Quizás la única ventaja para el lector, de la existencia de autoedición en formato electrónico no radique en el libro, en sí, que es auto editado sino en que este efecto ha producido un abaratamiento general. Lo malo es que si consideramos eso como ventaja para el lector podemos entrar en un camino peligroso que nos lleve a considerar, también, la existencia de páginas dedicadas al pirateo y distribución de copias ilegales como positivas, lo que no es mi intención, en especial de aquellas que cobran por ello.

Y después de haber dedicado la increíble cantidad de doscientas ochenta palabras a la “gran cantidad de ventajas” (¡Dios como me enrollo!) vamos a ver, en este y otros al paso que voy, los inconvenientes de la autoedición.


El principal inconveniente para el lector es que el libro no ha pasado los filtros de un editor, y en algunos casos tampoco el proceso de edición, lo que puede llevar a obras lamentables desde el punto de vista del argumento, y que jamás verían la luz, pero también con obras cuyo argumento puede ser interesante, pero que se descalifican a sí mismas por su mala redacción y ortografía, así como por la falta del adecuado proceso de corrección. (enlace a Noa)

Lo que nos lleva a una reflexión ¿si los libros autoeditados no tienen muchas ventajas para el autor y prácticamente ninguna para el lector, por qué autoeditarse?

Principalmente por la esperanza de acabar superando esos filtros. Los filtros de las editoriales, no están pensados para favorecer la literatura, sino las ventas, y aun así, en ocasiones fallan estrepitosamente. Bien conocido es el caso de Harry Potter y la piedra filosofal, que fue rechazado por todos los editores, de grandes y pequeñas editoriales, incluso la que lo publicó. No sé si el que le enviaran una carta de rechazo es o no una leyenda urbana, pero parece ser que sí llegó a estar escrita. El caso es que era una editorial pequeña, tan pequeña que la hija del dueño (y editor que había ya rechazado el libro) de solo diez años pasó por su despacho y cogió el texto. Un par de días después le decía que era lo mejor que había leído y (como rectificar es de sabios o, al menos, de astutos) el editor cambió de idea. El resto de la historia todos la conocéis.

No todos tenemos la suerte de topar con una niña de diez años, hija de un posible editor, que se cruce en nuestro camino, en especial porque no todos escribimos literatura infantil, y la autoedición es nuestra niña pequeña: la esperanza de, por el camino de la suerte o de las ventas y de destacar en los ranking obtener la atención de las editoriales, como ya ha sido el caso de algunos a los que no nos queda sino felicitar y envidiar.

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