Ventajas del Kindle para el lector

José Bau 25 Noviembre 2012 0

No hace mucho leí un artículo donde un miembro de una editorial invitaba a reflexionar sobre lo que debería ser el libro electrónico del futuro, alejando del libro en papel al permitirnos “introducir enlaces, incluso externos, música, vídeo y otro contenido multimedia en el pdf.” (sic.)

Posteriormente, hablando del uso de las nuevas tecnologías en la edición comentó que el validaba casi todos los manuscritos recibidos en su iPad.

Es cierto que los libros digitales nos ofrecen algunas ventajas frente al libro en papel, pero si hablamos de lectores de e-book, y no de ordenadores o de dispositivos móviles que casi se les pueden equiparar, dudo que la mitad, siquiera, de los modelos existentes en el mercado sean capaces de mostrar y reproducir vídeo.

Pero aunque la inmensa mayoría de los lectores de libros electrónicos no se puedan (o no quieran) gastarse los seiscientos euros que vale el iPad más barato, máxime cuando con una sexta parte de ello pueden obtener un lector de libros electrónicos en formato epub o mobi, si existen otras diferencias entre el libro electrónico y el de papel que pueden ser explotadas en su distribución, pese a que lamentablemente España sea, en ello, uno de los peores y más discriminatorios y rastreros ejemplos.

Además, en cuanto a la inserción de contenido multimedia en archivos epub o mobi no sé si es posible, aunque evidentemente la elección del formato pfd por las grandes editoriales (acompañada, naturalmente del control de derechos que provee Adobe) dice mucho de las grandes editoriales y distribuidoras españolas.

La primera ventaja está al alcance de cualquiera que quiera vender un e-book: la descarga directa permite vender el libro y que el cliente lo tenga enseguida o casi enseguida. Podemos incluso verificar la transacción y enviar el enlace de descarga una vez cobrado.


La segunda, la cercanía al cliente, que nos permite prescindir de distribuidoras e intermediarios también.

La tercera puede ser implementada por cualquiera, realmente no requiere una infraestructura mucho mayor que la propia venta, aunque solo se la he visto implementada a Amazon. Consiste en que puesto que la duplicación del libro electrónico no tiene coste cuando un autor sube una revisión de su libro este se puede enviar a todos los compradores del mismo de forma gratuita. Para ello asume que las revisiones son, básicamente, correcciones.

Supongo que el autor podrá decidir si sube las correcciones al mismo o si crea un nuevo libro, con un nuevo número de registro, en cuyo caso no estará disponible (pienso) la nueva versión. Lo que sí tengo claro es que si el autor corrige su obra y la actualiza esta se envía gratis a los que ya tiene adquirido el libro y desean actualizar.

¿Por qué no hacerlo automáticamente, os preguntareis?

Pues supongo que porque, dependiendo de la cantidad de variaciones, es posible que en la actualización se pierdan los subrayados y las anotaciones de usuario, cosa que el lector Kindle permite hacer. Por ello deja la decisión en manos del cliente.

Quedan otras dos ventajas, pero ya no están al alcance de cualquiera, o al menos no con la misma facilidad y seguridad, por ello, de estas, os hablaré en el próximo artículo que dedique a la cuestión.

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