El juego de ender
Releer El juego de Ender me ha hecho sentir viejo.
No sólo por la diferencia de edad y vida trascurrida que hace que más que con Ender me identifique con Graff, también por los planteamientos que han quedado obsoletos en la novela, y que entonces me parecÃan un futuro posible, como por los que en aquel momento me parecieron un mera exageración… y hoy dÃa me parecen un futuro plausible.
El tiempo y la experiencia son malos consejeros, cuando de evaluar una labor creativa de este tipo se trata, y ante una obra novel, normalmente, tienes que aceptar ser compresivo y no exponer todos los fallos obvios, al menos para uno, porque en ese caso más parecerÃa que recomiendas no leer una obra que leerla.
Ese riesgo no existe en una obra tan consagrada como El juego de Ender.
Por ello me puedo libremente quejar de la incoherencia que representa el que en un mundo occidental (América, únicamente) donde es mal vista la religión, está según algún párrafo prohibida, sin embargo se cree una mÃstica en torno al hecho que Mazer Rackham sea judÃo… por lo que todos los almirantes al mando de la flota lo son.
También es algo más que dudoso, aún en aquellos dÃas, asumir que los Estados Unidos iban a dejar que el Pacto de Varsovia se extendiera hasta llegar a Holanda ¿y quizás, aunque no tan claramente España?
Pero dejando de lado las incoherencias externas está la obvia cuestión de como se ve una obra de ciencia ficción a los veinticinco años de haber sido escrita. Card se deja llevar por algunas apariencias de ese tiempo, que han demostrado ser falaces, por lo que nos muestra un mundo en bloques, siendo el más cohesionado y fuerte el del Pacto de Varsovia. En esto la realidad nos muestra que se equivoco.
Por otra parte el concepto de “tercero”, la existencia de un mundo donde la natalidad está dura y severamente restringida y donde sólo por medio de autorizaciones especiales se pueden tener más de dos hijos… aunque Card no entra en el modo de conseguir hacer que se cumpla este limite. Insinúa, aunque no es más que un recurso lateral, que quienes no lo cumplen voluntariamente se ven obligados a pagar impuestos extras… ¿Y cuando ya no pueden pagarlos? ¿o no quieren? Y sobre todo la gran pregunta ¿Y si la concepción no has sido buscada sino accidental?
Card no entra en detalles, pero incluso sin prohibición la respuesta está en la calle y en muchas de las noticias y campañas que podemos ver hoy dÃa. La solución más fácil: la muerte.
En realidad la muerte… la legalidad o no del asesinato… individual o masivo. Y su única, pero controvertida, justificación posible: la defensa propia, esta en la base y núcleo de toda una novela con una moraleja distinta: Aquellos que durante un siglo se han empeñado, por encima de otras consideraciones, en prohibir toda religión, acaban creando al lÃder y fundador de una nueva religión… de la única religión que se extiende con la humanidad por las estrellas.
Tags: Ender, Literatura, Orson Scot Card

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