1984
Mediaba 1983, ese verano, mi primero en el instituto, Ãbamos a desarrollar algunas acciones sobre la, de momento no celebrada aunque prometida, consulta sobre la OTAN, en la que nos habÃa metido el agónico gabinete de Calvo Sotelo.
Éramos un grupo heterogéneo y variopinto. Desde comunistas partidarios de la Unión Mundial de Repúblicas Socialistas Soviéticas hasta algunos apolÃticos, como yo, pasando por comunistas de varios partidos, socialistas, pacifistas y algún ecologista, uno de los cuales, compañero de clase y hermano menor de otros miembros del grupo era el causante de que yo entrase en él. Bueno, mejor dicho, mi apoyo… la causa real era su hermana, un año mayor que yo y el verdadero motivo de mi entrada grupo… y de mi abandono de la tÃpica “critica de calle” (hoy dirÃa de salón) sin ninguna acción, tan común en estos casos . Todos con un único punto en común el desacuerdo con la presencia de España en la OTAN.
Destacaban, por su actividad, el grupo de los comunistas, y por su número el de los socialistas. Entre los primeros un profesor de literatura, de los últimos cursos de EGB, creo, del colegio adosando al instituto. Naturalmente la euforia, entre los segundos, por el triunfo del año anterior era patente. Pero en algunas reuniones no eran convocados… o no asistÃan.
En una de ellas, el profesor de literatura trajo varios libros. Se le veÃa pesimista y nos los repartió… más o menos ya que no traÃa ni un ejemplar para cada tres. Me pareció que uno de ellos era de una colección que tenÃan mis padres.
-Me gustarÃa -nos comentó- que lo leyerais… aunque no tengo para todos, pero podéis ir pasándooslo.
-¿Podemos elegir el libro? -preguntó uno.
-SÃ. Pero sólo varÃa la editorial… y puede que algo la traducción. Es la misma historia.
Me ofrecieron uno, sabiendo que yo leÃa bastante rápido. Quede en que, a lo mejor podÃa pasarlo a otro al dÃa siguiente. Dudaban que me lo leyera en un dÃa, pero expliqué que no serÃa por leerlo, sino porque, a lo mejor ya lo tenia en casa. Asà fue.
No me habÃa llamado la atención. Era una colección de la que habÃa leÃdo apenas tres libros, y todos ellos por trabajos escolares. La portada era árida e igual en todos, sin ilustraciones. Me estoy refiriendo a la colección de libros RTVE.
Lo leÃ. No era el tipo de ciencia ficción que preferÃa en aquellos momentos, me inclinaba mas por al épica, lo que hoy dÃa llamamos “space opera”, primordialmente de novelas “de a duro” ya que era para lo que me llegaba el presupuesto, después de la muerte de mi abuelo. Incluso antes, dada la coincidencia de editorial (él era aficionado a las de vaqueros) habÃa conseguido hacerme con una cantidad importante de ellas… lo que disminuÃa los gastos para conseguir nuevas (al menos no leÃdas por mÃ) por medio de canje en varios de los quioscos del pueblo.
La novela, de ciencia ficción era 1984. En Octubre la comentamos algunos. Nos pareció exagerada. Tres años después seguÃa en contacto con el grupo, aunque no participaba de él, ya no me interesaba tanto la hermana de mi compañero de clase sino otra chica una año menor del instituto. Muchos miembros, en especial los del PSOE, habÃan roto contacto con el grupo. Coincidà casualmente con el profesor un dÃa, ya que se iban a reunir en el salón de actos del instituto para un acto y yo esperaba que vinieran a recogerme, pues tenÃa la moto en el taller.
-¿Te sigue pareciendo exagerada? -me preguntó. Como vio que dudaba añadió- Me refiero a 1984.
-Un poco -reconocÃ- aunque no tanto como hace tres años. Pero no creo que nos puedan controlar por la tele.
-El como es lo de menos… lo de más es el hecho. ¿Tú la tenias? ¿No?
-SÃ.
-Pues vuélvela a leer. Descubrirás cosas nuevas.
TenÃa razón. Lo releà y descubrà cosas nuevas. Estábamos en plena campaña electoral, ya que el referéndum que hacia cuatro años habÃan prometido al grito de “OTAN, de entrada NO” se estaba convirtiendo en un si pero no del todo. Varios aspectos de la campaña se podÃan trasladar, casi literalmente a la novela.
No vote en el referéndum de la OTAN. Por dÃas, pero no vote. Lo hice, meses después en las generales… y no fue al PSOE. Mis iniciales simpatÃas por la renovación que habÃan podido aportar quedaron enterradas en un referéndum y una obra maestra. HabÃa demasiadas cosas en común entre ambas. Periódicamente releo 1984, de George Orwell… eso me cura de los partidos mayoritarios y es algo que os recomiendo. También para los estados de alarma, huelgas que no son… o las que son pero no se cumplen los servicios mÃnimos y sus campañas: antes, durante y después.
Tags: Literatura, Literatura y sociedad, VivenciasArtículos Relacionados:
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0laa! Siento dejar aquà exactamente el comentario, pero es que no encontraba donde dejar mi opinión sobre un libro en concreto :S (No se me da especialmente bien internet todavÃa) Lo que quiero deciros que os leáis el libro Bereshit el Origen, es de Iria Fariñas. Yo ya estoy esperando el 2º que me quedé con la intriga al leer el 1º. Si alguien está interesado que lo busque en la red y lea un poco de que va, a ver si le gusta!! TenÃa que decirlo. ¡Un beso a todos!