A mi querido amigo
Del rincón del olvido
sacó la lira
para cantar alegre
seis seguidillas,
porque es el metro
que de molde me viene
para el intento.
Deja al hombre que imbécil
pase la vida,
persiguiendo al fantasma
llamado dicha.
Delirio puro
cual querer con la mano
coger el humo.
Déjale que animoso
siga al galope.
MÃrale como avanza
¿Le veis cual corre?
Por todo fruto
se ha de abrir la cabeza
contra un sepulcro.
¿qué es la vida? Una senda
penosa y dura
que arrancando de un seno
va hacia la tumba.
Salir de un nicho
y al instante ver de otro
los bordes frÃos.
Senda llena de espinas
y aunque harto corta
yo quisiera, lo juro,
pasarla en posta.
Es lo más cómodo,
porque los malos pasos
pasarlos pronto.
Entre tantas espinas
una flor se alza,
la amistad, flor que bella
brota del alma,
inmensa y grande
yo te ofrezco la mÃa,
no la desaires.
Rafael MarÃa Liem.
Tag: Poesias

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