La partida
El viento las anchas velas
ya comienza a dilatar…
ya parten la carabelas,
dejando blancas estelas
en la esmeralda del mar.
Y allá en la playa que imita
del sol la fulgurante lumbre,
«¡adiós! » , consumido grita
una inmensa muchedumbre
que blancos lienzos agita…
Truenan lejanos cañones
y el viento en las regiones
repiten con ecos rudos
los postrimeros saludos
de aquellas embarcaciones.
Y entre marinos cantores
y entre platicas sencillas,
torna el pueblo a sus hogares,
dejando aquellos mares
solas las blancas orillas.
Del mar se engolfa en las olas,
que despiden pecheros
y damas y caballeros
de las tierras españolas…
¿quién es que reza por él
ante una imagen sagrada,
hasta la reina esforzada
que arrojó al marinero infiel
de la arabesca Granada?

Vedle allà sobre la nave:
su apostura es noble y grave,
de plata su cabellera,
su voz de timbre suave;
que al verse en la verde esfera,
alguno oyó que decÃa:
«¡Yo te traeré reina mÃa,
en pago de tus alhajas,
de oro en riquÃsimas cajas
tesoros de pedrerÃa!»
Hasta al mar que hay a sus pies
causan respeto profundo
sus nobles canas… ¿Quién es?
¡Es un loco genovés
que lleva en la mente un mundo!
G. Perrin y Vies.
Tag: PoesiasArtículos Relacionados:
El Necronomicon Nazi
La Lanza Rota
Actividades de Fénix en las Cromel
Cronicas de la Dragonlance
Caperucita Roja

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
Comentaristas más activos