50 sombras de Occidente

José Bau 17 Febrero 2015 3

Tras el éxito de la saga novelística ha llegado, como era de esperar, el éxito de la película de 50 sombras de Grey que se ha estrenado este San Valentín.
Empecemos por decir que, aunque leí las novelas para darle mi opinión a una amiga, y aunque me pareció mala en muchos aspectos, como ya manifesté ahí, lo cierto es que su éxito, un éxito que odian por igual sociólogos y feministas, tiene una base que no es únicamente marketing.
Es cierto que está mal redactada, que tienes cosas increíbles, como el que Anastasia se dedique casi todo el primer libro tener continuamente sexo duro, después de 21 años de abstinencia, y sin embargo no sufra las consecuencias físicas de ello (pero claro a qué mujer no le gustaría hacerlo —y no me refiero a la parte de sometimiento sino al puro sexo una y otra vez— sin sufrir agujetas, dolores y escozores) mientras que por otra parte él parece haber ingerido una caja completa (¡Qué una caja, varias!) de Viagra o similar (a que hombre no le gustaría hacerlo tres o cuatro veces en la misma noche, ¡y además tener tiempo para dormir!). Seamos sinceros, por rápido que sea uno recuperándose, aun joven, los órganos masculinos necesitan un tiempo de descanso para volver a funcionar; además cuando rozas mucho también el varón sufre las consecuencias en forma de escoriaciones y escozores. Y en general cuando uno más aguanta más tiempo necesita para recuperarse.


50 sombras de Grey

Pero no es solo el sexo fácil e idílico lo que atrae lectores, o en este caso espectadores a la película, sino todo aquello que representa la historia en contraposición a la sociedad actual. Y no es el sometimiento a unas prácticas de sexo que, por mucho que molesten a muchos, son tan igualmente válidas como hacerse fotos desnudos y subirlas a internet, siempre y cuando se trate de algo voluntario por ambas partes y sin que medie coacciones.
Pero no es solo ese tipo de relaciones lo que molesta a las feministas y a los sociólogos que han manipulado y modificado el comportamiento de occidente en los cincuenta últimos años sino el que la saga es una muestra palpable del fracaso de sus planteamientos. Sí, en el fondo no les molesta que Grey ate, fustigue, golpee, y penetre repetidamente a Anastasia. En casi todas las posturas posibles por su vagina y su boca (al final la tan anunciada escena de sexo anal no llegó a tener lugar) sino que él, rico y millonario, se encarga de mantener y cuidar a Anastasia, e incluso a antiguas sumisas… Y eso es lo que les molesta: ¡Que tantísimas mujeres se derritan, no por follar, no por ser sometidas, no por ser atadas,… sino por ser mantenidas por esta especie de príncipe azul en versión millonario, aunque ello implicase quedar completamente en manos de su voluntad!

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