Mercado Medieval.
SÃmbolo y muestra de una época en que los municipios eran prácticamente independientes, sino en las leyes si en los hechos, los mercados medievales se han convertido, en las fiestas de muchos pueblos, en un evento indispensable.
A la vez reivindicación de tiempos mejores y recuerdo de nuestro pasado y nuestras raÃces. Aunque en ocasiones es difÃcil separar aquellos elementos genuinamente medievales y aquellos otros añadidos, ya sea por costumbres posteriores autóctonas, ya por la emigración magrebà que también toma presencia en ese pasado bereber de la penÃnsula.
 Pues no olvidemos que los ocho siglos de dominación árabe fueron una minorÃa, 700.000 los invasores musulmanes que llegaron a asentarse en la penÃnsula frente a 7.000.000 de habitantes iberos, romanos y visigodos romanizados. Y de los setecientos mil, escasamente cincuenta mil eran en realidad árabes, siendo el resto, la gran mayorÃa bereberes.

- Actor caracterizado de Elfo en el Mercado Medieval de Alacuas
Pero, si bien para los municipios, es una reivindicación de un tiempo en que, por las necesidades e imposiciones del trasporte, la vida hacia que estos fueran prácticamente independientes, teniendo noticias de los señores solo para pagar impuestos o en las épocas de guerra, bien porque los señores necesitaran hombres, bien porque el pueblo, atacado, necesitara del concurso de las tropas, señoriles o reales, para los aficionados a la FantasÃa Epica, estos mercados tienen algo de mágico, aunque nos falten los elfos, gnomos y hadas, a menos que consigamos suplirlos con actores disfrazados, y por supuesto nos falten magos, ya que guerreros y damas es fácil conseguir con un mero vistazo a nuestro pasado.
Eso es lo que iba pensando este domingo pasado mientras me acercaba al mercado medieval que se celebraba en las fiestas de Alacuas, en Valencia.
Y no debÃa ir muy desencaminado, menos incluso de lo que yo mismo llegaba a dudar, pues no solo me encontré la habitual agrupación de puestos de venta de adornos, collares, perfumes e inciensos, que se puede ver en cualquier mercadillo, sea medieval o hippy, con la única diferenciación (y no siempre) de las ropas de los vendedores, y los tÃpicos puestos de artesanÃa y comidas que se nos hacen pasar por medievales, aunque se trata en realidad de comidas árabes, bereberes o rifeñas, como dulces de almendra y miel, cuscús, pinchos morunos (de pollo) o de comidas tÃpicas de estas fechas veraniegas, aunque no sean medievales como los crepes o las panochas.
Tampoco faltaban el grupo de halconeros, que además tenÃan una zona para practicar el tiro con arco, o diversos actores disfrazados que animaban la fiesta haciendo juegos malabares, contando historias o simplemente estando allÃ.
Pero lo que me sorprendió gratamente fue encontrar un puesto entero dedicado a rememorar esta época montado por una asociación de juegos de Rol y lectores y escritores de fantasÃa medieval.
Cuando me dirigÃa a él ya pensaba en hablaros del Mercado Medieval por ello no me extenderé hoy más y dejare para otro dÃa, cuando los conozca mejor, hablaros de la Asociación Valenciana de FantasÃa Épica (nombre oficial, supongo) o “El Concilio del Fénix” que supongo es como se llaman a sà mismos y que compartÃan puesto con otra asociación Tierras BaldÃas, aunque empece por el Concilio, pues se extendieron, en forma de carteles con citas de libros, por todo el mercado.
Tags: Ambientacion, Vivencias


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